Saturday, 30 May 2009

Algo que me sabe a felicidad



Yo soy una cursi. Sensible. Tonta. Pero pues soy yo, me encantan las maricaditas, y a pesar de no uar faldas, vestir demasiado femenina o andar dibujando conejitos y yendo al salon de belleza a acicalarme, creo que soy femenina y soy muy detallista. Pero en lo que soy más cositera es en la música, toda mi musica tiene etiquetas sensibleras: Para escuchar cuando estoy feliz, cuando estoy nostálgica y quiero abrazar a muchas personas, cuando estoy furiosamente agresiva y solo quiero poner una bomba atómica y que se mueran todos... etc.

Mi punto es... Beirut. Alguien decía el otro día "Beirut me sabe a felicidad". Y es cierto, no puede haber mejor descripción para sonidos tan hermosos y emotivos. Los conocí hace relativamente poco, casi un año y no los había escuchado con toda la atención del caso. Llegaron en el momento justo y es que la música para mí juega un papel muy importante en cuanto a estados emocionales se trata. Por un lado es hermoso porque un canción puede efectuar un rescate emocional increíble y por otro lado es malo porque simplemente se crean asociaciones espacio-tiempo-personas y tarde o temprano eso es contraproducente porque si es tristeza o nostalgia renancen de manera inevitable en mi corazón.



Me encanta Beirut por el hecho de saber a felicidad. Felicidad infantil, recordarme a mis abuelos, los paseos con ellos, cuando estaba en una burbuja donde todos los días eran soleados, la gente no me hería, no me preocupaba por simpatizarle al universo, nadie me juzgaba y creía que podía estar así toda la vida. Beirut me hace dar ganas de viajar, irme a un lugar lejano con otro clima, piasajes y problemas, me da cierta esperanza de que puedo encontrar cosas igual o más bonitas en otro lugar, debe ser la nostalgia de esas cosas que no conozco pero que en mi menten son tan reales que tengo la convicción de que cuando las vea serán igual de hermosas a como las imagino. Y mi imaginación es muy grande, y rica, más visual que yo no hay.

Beirut solo despierta aún más mi deseo de viajar, sola o acompañada. Solo quiero cambiar de aire, ver otras cosas, entir otros olores y conocer otros sabores... Odio esperar tanto para que eso pase; no es una espera estática e infructuosa, solo quisiera tener muchos millones para irme al medio oriente o los Balcanes, visa para todo el mundo y embarcarme en un viaje donde conoceré mis verdaderos límites...

1 sorbos de té:

Yuria said...

Me gusta cómo dices lo que dices. He llegado aquí a través del viejo Agustín, y me alegro de descubrirte.

Un abrazo

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